Las setas son
alimentos funcionales. Cumplen en nuestro organismo una serie de funciones
relacionadas con el aumento de la salud y el bienestar. Las setas, como las
verduras, no son solamente una comunión de agua y otras moléculas.
Las setas, como
todos los alimentos, están repletas de diferentes compuestos moleculares que
tienen algún impacto dentro del organismo. A veces el impacto es positivo,
otras negativo.
Lo que conocemos
como setas es un gran grupo de organismos con propiedades muy diferentes. Por
lado están aquellas setas tóxicas y por otro están las comestibles. Todas tiene
tienen propiedades sobre nuestra salud.
Los hongos están
indicados para tener una dieta sana y saludable. En general, podemos decir que los
hongos comestibles son una buena fuente de proteínas ya que disponen de una
proporción variable de proteínas de hasta aproximadamente un 30 % del peso seco
(el peso sin tener en cuenta el porcentaje de agua, que suele ser de un 90 %). Estas
proteínas tienen una digestibilidad media aproximada del 70-80 %. También contienen
diversos tipos de vitaminas como la A, B1, B2, B6, B12, C, D2, D3, niacina,
pro-vitamina D2; una elevada proporción de minerales esenciales como hierro,
potasio, fósforo, cobre, selenio, calcio, magnesio, manganeso, zinc y grandes
cantidades de fibra dietética. El contenido en grasas suele ser bastante bajo,
(2-3.2%) así como de carbohidratos digeribles (1-5%).
Dependiendo de la
especie, en general los valores funcionales de las setas y los hongos son sus
propiedades antioxidantes, hipotensoras (reducen la tensión sanguínea).
Hipocolesterolémicas (ayudan a reducir el nivel de colesterol en la sangre),
antibióticas (antivirales, antibacterianas), antidiabéticas, antitumorales y
estimuladoras del sistema inmunitario.
No todos los
hongos tienen la misma proporción en los diversos componentes, y es por esto
que algunos son más salutíferos que otros, por esto unos se pueden comer crudos
pero otros necesitan de una intensa cocción (siempre es mejor comerlos
cocinados, aunque algunos, muy pocos, aceptan ser consumidos crudos, ¡OJO! no
es el caso del champiñón, aunque ahora está de moda consumirlo crudo).
Otras setas, como
el shiitake (Lentinula edodes) poseen
además, propiedades antitumorales y potenciadoras del sistema inmunitario.
Estas setas han sido utilizadas en la farmacopea tradicional de culturas
orientales y, recientemente, los principios activos han sido extraídos y
purificados para elaborar medicamentos.
Debe quedar
claro, que, aunque muchas setas son alimentos funcionales, esto quiere decir
que nos ayudan en mantener la salud y el bienestar. No son suplementos de
medicinas ni, por si solos, ayudarán a la curación de las enfermedades.
Actualmente este
concepto está muy de moda entre la gente que quiere tener una vida sana, pero,
como en todo, hay que saber navegas, no creer en lo que nos proponen falsos
profetas así como aceptar cualquier información sin contrastar. Las setas son
alimentos funcionales por su aporte de proteínas, vitaminas y otros compuestos,
pero no todas las setas son iguales ni actúan de la misma manera, algunas
especies silvestres (Agaricus urinascens) contienen elevadas cantidades
de cadmio y otros metales pesados. Algunas setas comestibles consumidas en
grandes cantidades durante un periodo de tiempo prolongado también pueden
provocar problemas de salud como la rabdomiolitis.
Y en cambio, han
sido empleados en las farmacopeas de diversos países, la principal y la mas
conocida ha sido la china, con los shiitake o maitake (Grifola frondosa), pero también habían sido usados como medicina en
Europa. Ötzi, el hombre del Tirol, fue encontrado con dos especies de hongos.
El Fomes fomentarius, usado como
yesca para encender el fuego y el Piptoporus
betulinus, seta de los troncos del abedul que se cree que era empleado como
antivermífugo.
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